martes 15 de septiembre de 2009

La muerte sobre mí

Imagen: Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)





”Mullidos y últimos hálitos le miran
y es la piel de cada olvido/
rugoso espanto de ceguera
sorda sombra de sí mismo.
Espalda de senderos recorridos por serpientes/
¡ay...de su dolor!, lleva el silencio entero
de la lágrima.
¡Alma, pasajera de cada rincón!,
sálvale un pensamiento /cielo y tierra no le esperan.



Sólo queda un único sueño terco vivo
y grita siempre en el recuerdo:
Pintaba el inocente zagal con un pincel de magia
el inmenso arco de color desde su boca...
Fugaz, aquél adolescente mató
al sonriente regalado,
lléndose como un barco de papel
entre el río de aquél lejano nervio...
¡hermoso sueño el de su lejano nervio!,

y postrado en el futuro imberbe /sigue eterno
en cada viaje,
entre sábanas de amor-revoloteo...
Ése fuego mira siempre
al sueño entre el recuerdo,
sufriendo el delirio de mi aliado tiempo
aunque no sé si son agujas
si una mirada tierna
está postrada
en el agónico javier, abrazado a una cama
mitad de amor, mitad de pena.

Le dejo escapar...
Ya se va, se va, se va...

Le libero ya de su fatiga
tan desubicada entre las patrias/
mi adiós con un abrazo une
a todos sus desconocidos

Le dejo escapar...
Ya se va, se va, expira...

Por fin puedo gritar con mi polícromo amor
desde las presentes bocas enlutadas:

¡vida, vida, vida!”


Cuadro: Ramón Casas_"Joven decadente"

martes 8 de septiembre de 2009

Sonidos


Suena un alarido
de silencio /el pecho encogido/
la música del valiente es un escándalo sospechoso del suicidio
el rumor del cobarde, un saco enorme de rutina
cayendo ineludible, rozando la muerte.

Suena la paz
y no sé cómo

Suena la guerra
/mar de ardor con zozobra

Una dulce alarma/cristal de luna
cuando suena tu canto sin nube...
la armonía del misterio
cuando suena tu llanto
para que un desierto de verde se ahogue...

nada sabe ése misterio del camino
ni de nuestra mirada oculta
sonando como un amor maldito
que es un arpegio de dolor que pide vida.

¿Hasta cuándo soy un músico
si ninguna palabra se enciende respondiendo?

¿Hasta dónde llegan los silencios
si hasta la prudencia
-cansada del sonido aterrador de la mudez-
me pide tu voz?

Pongo los oídos en mis sueños
/te encuentro
Pongo los oídos en estos días fríos
/sólo odio

Y otra vez suena esta guerra,
este rencor, esta ira,
este terror

de no escuchar la paz liberta
de no poder escuchar tu amor
/encarcelado en la mudez/

Tengo la tinta
para llenar la partitura
de tu desnudez...

¿Sonará mañana
algo
más que este silencio
más que incertidumbre?
¿Sonará?

martes 1 de septiembre de 2009

El Loco

   
  (Oct.08)


El loco sonríe y llora como
nadie: es un niño ente el
saber dolorido de la tierra adulta
y polvorienta.
El loco fue encarcelado por
la cordura de sus falsos dones,
cuando él no pudo
sentir más la cárcel que es el mundo
fue adormilado para que no gritara
más, para que no mirara almas
en lugar de sólo caras. Ellos dijeron que eso
era en aras del progreso.
El loco sabe más de la verdad,
de cómo están sus corazones,
de cómo sueñan sin soñar,
de cómo esconden ilusiones,
sabe que ilusiones son ilusas
pero sabe que ilusiones son el pulso
de la vida: de detalles sonrientes y de inmortales heridas...
El loco grita en sus silencios,
calla en la espera de un amor
que sacie su hambre, su negra lágrima,
su sed, para que ella viva cuando
él convierta su dolor y su desidia
en mil caricias, y viva
con la paz que él ya no tendrá nunca...
El loco camina sin Destino, mas
su Destino le eligió para que el
loco no olvide el Destino de un mundo
de asesinatos de sueños, los sueños impenetrables
de su sol y de su sombra,
los sueños ofendidos, sensuales, que
no sobran si abren a los vencidos dosificando
su angustia y su agonía.
El loco sueña y sueña; y si sueña
tanto, no es un loco por soñar tanto, es
un loco por un tonto que durmió sus sueños
y se los arrebató despertándole
con un disparo, con una gota que
calló al suelo y sonó como mil bombas,
con un pájaro que murió sin los cantos
de ese loco,
con un loco que dejó de serlo por
aquello de: “era en aras del progreso”;
le arrebataron la vida y ahora
el loco lucha contra mil océanos agarrando
en su mano mil gotas que suenan
como una marea en sosiego y mil bombas
de las que brotan pájaros que cantan
por el loco que dejó de serlo y mil sueños
que despiertan y siguen soñando, agarrando
mil amores amados y mil amores perdidos y soñados
y mil amores que espera para
dejar tanta agonía, tanta negrura y
por fin, abrazar el cuerpo de Ella: repleto de calores y de paz.



Cuadro: Jenny Saville

lunes 31 de agosto de 2009

Natural

http://www.youtube.com/watch?v=-hDORWJgwh4&feature=related
(Miles Davis - Flamenco Sketches - Disco: Kind of blue)


Me gusta el descaro de los sonidos sucios,
el sueño de una ceguera entre
los humos de la ciudad sin el calor de julio
con el frío de un corazón insano pero decente;

me dan naúseas estos pálpitos
del sol que no trae ni brillo ni sombra,
la indiferencia del tiempo que sólo me regala olvidos
y mi lucha por conservar algo de memoria,

y no olvidar tu gesto natural como la desnudez
de una mirada,
y no olvidar un pequeño sueño del ayer
para darle algo de digno valor a un sueño, aunque no les sirva de nada.

Natural como caer,
natural como llorar

natural como levantar
y sonreir,

como caer otra vez
acompañado de ti: salada lágrima
de risas o desesperanzas.

Sea como sea,
natural como la vida,
natural como lo que todos compartimos:
muerte;
natural como dejarte algún regalo sin esperar nada,
ni regocijos, ni otro destino, ni suerte.





(Cuadro: Edward Hopper - Nighthawks)

Noche y escena...



El horizonte de aquel mar iluminado era el dudoso paisaje en el que Victor permanecíó inmóvil. Sentado de espaldas a la acogedora luna en una de las sillas postradas en la arena, no relajó su vista ni su expectación y tan sólo podía examinar las gentes que paseaban solitarias por la arena, esperando ansioso la llegada de Diana.

Mientras él siguió preocupado por la ausencia de ella, a quien había amado furtivamente durante meses, el mar jugaba apacible con sus olas que acariciaban la arena como quien acaricia esa extraña prisión de libertad que es el amor encontrado; ese juego de idas y regresos entre arena y agua; ese juego involuntario entre la melodía del oleaje y la luz de oxígeno de la luna: todo ello fue ignorado por Victor, impaciente por conseguir su personal liberación. Atosigado por su nerviosismo, recorrió el paseo marítimo en busca de Diana, alejándose cada vez más de las dos sillas y del espectáculo que a su vez estas también se perdían. Tras largo tiempo buscando ciegamente entre la sombra de su pasión ya imposible, volvió a la orilla en la que había esperado vigilante, agarró una de las sillas, se dio la vuelta, corrió hacia la marea dando un grito y la lanzó sobre ella, enfrentándose a todo el horizonte. Tras este arrebato cargado de la frustración producida por la soledad y el silencio en el que se había estado sumergiendo, la luna cargó su luz de un fuego más agresivo que el del sol. Victor sintió como toda esa luz le reprochaba y mirándola, asistió a la caída de la Luna sobre el mar, lo que produjo una gran ola que le sumergió en el oceáno.

El telón se había bajado: la luz se apagó y la ausencia de Diana (o de la diosa de la Luna), encarnada en la otra silla que había quedado clavada en la arena, dejó un paisaje grisáceo y sombrío.

Praga




Calle fría, cuerpo cálido
ante el puente -de oro / de pobre-.
Todo el aire engrandecido
por la pena de su cárcel, por su arte
provocando al noble corazón,
convertido en contraído corazón
ante la gama inmensa de cada gris mirar.

Estatuas inamovibles,
estatuas en un bar lanzando humo.
Rapaz, fiera estatua de la que nacen
pasos apacibles.

Mi corazón se agita si se agotan esas piedras
cual si fueran ojos desgastados /eterno río
que cruza el alma
llévanos en tu tranvía
con el trastorno del amor,
con la panacea de la pena acompañada
y con el beso que algún día
se alce entre la muralla espesa del mundo...

Praga, Praga, Praga...
gracias por abrazar mi sombra.